Persepectiva sistémica de la violencia en el siglo XXI: comentando a David Kilkullen

El término insurgencia y, por ende, el de contrainsurgencia, son elementos profundamente complejos dentro del estudio más amplio del conflicto.

Si bien la naturaleza del conflicto, o la “guerra”, sigue siendo la de un enfrentamiento violento entre dos o más fuerzas beligerantes para imponer al contrario condiciones políticas, económicas, territoriales o sociales, lo cierto es que los medios para alcanzar esos objetivos estratégicos varían y van más allá de las concepciones tradicionales.

La insurgencia es, de tal suerte, un tipo de conflicto irregular en el entendido de que su naturaleza conlleva el uso de métodos de guerra cambiantes, adaptativos y evolutivos.

Dichas características hacen del análisis de las insurgencias una disciplina sumamente exigente, pues obliga al investigador a ser igualmente adaptativo, innovador y a la vez fiel a los principios básicos del estudio del conflicto.

En este sentido, el trabajo de David Kilkullen, Out of the Mountains: the coming age of urban guerrilla, ofrece precisamente eso: un análisis de las insurgencias modernas, a la luz de tendencias sociales, económicas y políticas que marcarán el siglo XXI.

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Kilkullen es una mezcla rara de ex soldado, académico y consultor. Autor de otros libros igualmente fascinantes tales como The accidental guerrilla y Counterinsurgency, ha servido como asesor del General David H. Petraeus y de la ex Secretaria de Estado Condoleezza Rice durante las guerras recientes de Irak y Afganistán.

La tesis central de su libro Out of the Mountains, gira en torno a una premisa fundamental: los conflictos modernos se librarán cada vez más en ambientes urbanos, costeros y profundamente desiguales (en términos de desarrollo económico).

Será en esos ambientes operacionales (Operational Environment) donde tendrán lugar tanto confrontaciones entre estados (las menos) y entre estados-nación y grupos sub-nacionales irregulares (la mayoría de los casos).

Aquí resumo algunos de los planteamientos principales de Kilkullen:

  1. La urbanización es un proceso irreversible y que avanza de forma exponencial: en 1950, había 83 ciudades en el mundo con más de un millón de habitantes, para 2007, el número llegó a 468. Para 2050, se estima que el 75% de la población mundial vivirá en ciudades.
  2. El fenómeno de la urbanización acelerada tiene su centro de gravedad en el mundo subdesarrollado, donde las presiones socio-económicas a los sistemas políticos provocarán contradicciones violentas: para 2050, la población urbana de Asia se incrementará en 1.7 mil millones de habitantes; la población urbana de África crecerá 0.8 mil millones, mientras que el número para América Latina y el Caribe crecerá en 200 millones. El caso de India es sumamente relevante, pues se calcula que dentro de 20 años aquel país tendrá al menos 6 ciudades más grandes que Nueva York.
  3. El crecimiento urbano acelerado, asentado sobre sistemas económicos precarios será convergente (en algunos casos) con entornos geográficos vulnerables al cambio climático: la capital de Bangladesh, Dhaka, que padece constantes inundaciones con consecuencias sociales y económicas nefastas, vio crecer su población de 400,000 habitantes en 1950 a más de 12 millones tan sólo 12 años después. Hoy en día, no es casualidad que dicha ciudad sea epicentro de confrontaciones violentas entre grupos armados radicales, quienes se pelean por controlar algún pedazo del ya de por sí estresado ambiente urbano.

 

Finalmente, el autor propone una visión sistémica para abordar estos fenómenos desde una óptica de prevención y mitigación del conflicto, basada en la teoría del “metabolismo urbano”.

Dicha teoría, que tiene sus orígenes más sólidos hacia mediados de la década de 1960, ha evolucionado al grado de ofrecer una marco de referencia para entender la violencia urbana como resultado de complejos procesos sistémicos.

En este sentido, las insurgencias urbanas del siglo XXI (de naturaleza terrorista, ideológica o criminal, como es el caso de algunos grupos delictivos en América Latina) deberán ser abordadas como “micro-sistemas biológicos que forman parte de un ecosistema más amplio, donde convergen flujos económicos, sociales, culturales, políticos, naturales, etc”.

Entender esos flujos sistémicos es, según la tesis del autor, fundamental para desarrollar procesos de mitigación de violencias urbanas.

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Ejemplo de un sistema urbano típico en el siglo XXI: el centro socio-político de la ciudad padece el estrés de los flujos descontrolados en las periferias (falta de infraestructura, favelas, pobreza, marginación, desempleo, etc).

 

Traigo a colación la obra de Kilkullen por dos razones principales: por un lado, ofrece una visión diferente y compleja del futuro en la naturaleza del conflicto; por el otro, aborda soluciones que bien pudiesen explorarse para muchos de los procesos de violencia urbana que padecen nuestros países.

Recomiendo ampliamente adentrarse en el libro Out of the Mountains: the coming age of urban guerrilla, y si no se dispone del tiempo suficiente, el autor ofrece una versión más condensada de su análisis: http://www.fletcherforum.org/wp-content/uploads/2012/09/Kilcullen.pdf

Christan J. Ehrlich.

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